Si la refacción ya no existe, la fabricamos
Refacciones3D Ingeniería inversa · Impresión 3D
Diagnóstico de fallas · 8 de septiembre de 2026

Cómo medir una pieza rota para fabricarla de nuevo

Qué medir, en qué orden y con qué: calibre, paso de rosca, módulo de engrane y las medidas que conviene tomar del hueco y no de la pieza rota.

Calibre midiendo una pieza, en dibujo técnico con la cota de la medición

La pieza está rota sobre la mesa, hay un calibre al lado y empieza el momento en que se decide si el repuesto va a entrar o no. Casi todo lo que sale mal en una refacción fabricada se decidió aquí, no en la impresora: una medida tomada sobre una zona vencida, un diámetro confundido con otro, una profundidad que nadie anotó.

Medir bien una pieza rota no es medirlo todo. Es saber qué medidas mandan, tomarlas donde la pieza todavía es fiel a su diseño y reconocer cuáles hay que sacar del hueco y no de la pieza. Con cinco o seis números correctos se reconstruye una refacción; con cuarenta números tomados a la ligera, no.

Lo que sigue es el orden con el que se trabaja en taller y los errores que se repiten siempre.

Qué instrumento hace cada trabajo

El instrumental útil para una refacción de plástico es corto y barato. Lo que importa no es tener mucho, sino usar cada cosa donde corresponde.

InstrumentoQué mide bienQué no mideError típico
Calibre (vernier o digital)Diámetros exteriores e interiores, espesores, profundidades, escalonesFormas curvas libres, radios, roscasApretar de más y hundir el plástico; medir con las puntas sucias
Regla metálicaLongitudes largas, distancias aproximadas entre centrosCualquier cosa por debajo del milímetroTomar el cero desde el canto y no desde la primera marca
Galga de radiosRadios cóncavos y convexos, redondeos de esquinaRadios grandes o compuestosConfundir un chaflán desgastado con un radio
Peine de roscasPaso de rosca, métrica o en pulgadasDiámetro de la roscaProbar la galga sobre una rosca dañada
MicrómetroEspesores finos con más resolución que el calibreInteriores y profundidadesUsarlo en plástico blando con apriete fuerte

Dos apuntes sobre el calibre, que es el que hace casi todo el trabajo. Se cierra sin pieza antes de empezar para comprobar que marca cero, y se apoya con la presión justa para que las puntas toquen: el plástico cede, y un apriete fuerte roba dos o tres décimas sin que se note. Y las bocas exteriores, las interiores y la varilla de profundidad son tres herramientas distintas dentro del mismo instrumento; hay que usar cada una para lo suyo.

Cuando no hay instrumental: papel, moneda y regla

A veces la pieza está en casa y el calibre está en otro lado. Se puede aproximar lo suficiente para valorar el caso, con la advertencia de que estas medidas sirven para decidir, no para fabricar.

  • Una hoja de papel de oficina ronda la décima de milímetro de espesor. Sirve como galga de holgura: si entra una hoja entre el eje y el buje, hay al menos una décima; si entran tres, hay alrededor de tres.
  • Una tira de papel enrollada alrededor de un cilindro da el perímetro. Se marca donde se cruza, se mide con regla y se divide entre 3.1416. Es la forma más limpia de sacar un diámetro sin calibre, y funciona mejor que apoyar la regla encima.
  • Una moneda funciona como referencia de escala en las fotos, que es para lo que de verdad conviene. Las de la serie en circulación tienen diámetro constante: la de un peso mide veintiún milímetros y la de diez, veintiocho.
  • La regla metálica se lee siempre desde la primera marca grabada, nunca desde el canto, que suele traer un rebaje.

Con eso se puede describir una pieza por escrito y decidir si vale la pena seguir. Para el levantamiento definitivo, o va la pieza física o van medidas tomadas con calibre.

En qué orden se mide

El orden importa porque cada medida se apoya en la anterior, y porque tomarlas al azar hace que falte justo la que se necesita al final.

  1. Envolvente general. Largo, ancho y alto máximos. Es la medida que dice si la pieza cabe en el volumen de fabricación y sirve de control cruzado.
  2. Interfaces de montaje. Diámetros de barreno, distancias entre centros, ancho y espesor de los clips, geometría del estriado. Son las medidas que deciden si entra.
  3. Superficies de apoyo. Espesor de las caras que asientan y profundidad a la que queda la pieza. Definen dónde acaba la cara vista.
  4. Detalles funcionales. Paso de rosca, módulo de engrane, radios de las esquinas que reciben esfuerzo.
  5. Geometría estética. Nervios, texturas, redondeos de acabado. Se mide al final y admite simplificación.

Cada medida que manda se toma tres veces, en tres puntos distintos si la geometría lo permite. Tres lecturas iguales dan confianza; tres lecturas dispersas avisan de que ahí hay desgaste o deformación, que es exactamente lo que hay que saber.

Medir el hueco, no solo la pieza

Este es el punto que separa un levantamiento útil de uno que produce una pieza que no entra. Una refacción rota casi nunca está en sus medidas originales: se pandeó por calor, se ovaló por carga, se desgastó donde rozaba, perdió material donde se partió.

El hueco, en cambio, no se movió. El alojamiento de la carcasa, el eje sobre el que va montada, la distancia entre los dos barrenos del equipo, la ranura donde entra la pestaña: todo eso conserva la medida de diseño. Cuando la pieza y el hueco dicen cosas distintas, manda el hueco.

En la práctica se mide en pares. Diámetro del eje y diámetro del barreno de la pieza. Ancho de la ranura y espesor de la pestaña. Distancia entre los barrenos del equipo y distancia entre los de la pieza. Esa comparación entrega dos cosas de golpe: la medida buena y la holgura que el diseño llevaba puesta, que después hay que respetar en el modelo y ajustar según el proceso, como se explica en tolerancias y ajustes.

Si la pieza vecina es accesible, también se mide. Un engrane se verifica contra el que trabaja con él; un buje, contra su flecha; una tapa, contra su junta.

Un aviso honesto: medir sobre una zona deformada y dar el número por bueno es el error más caro de todo el proceso, porque no se descubre hasta que la pieza terminada no entra. Ante la duda, la medida se toma en la parte de la pieza que nunca trabajó, se contrasta con el hueco, y si las dos discrepan se anota la discrepancia en lugar de elegir una al azar.

Identificar una rosca: paso y diámetro

Una rosca se define con dos datos, y hay que dar los dos.

El diámetro se mide sobre las crestas si la rosca es exterior, y sobre el fondo si es interior. Una rosca métrica M6 mide alrededor de 5.9 milímetros sobre las crestas, no seis exactos: el desgaste y la propia geometría comen unas décimas, así que el valor medido se redondea al nominal más cercano.

El paso es la distancia entre dos crestas consecutivas. Lo directo es un peine de roscas: se prueban láminas hasta que una asienta sin luz. Sin peine, se apoya una regla a lo largo de la rosca, se cuentan diez crestas completas, se mide esa longitud y se divide entre diez. Contar diez y dividir es mucho más exacto que medir una sola.

Ahí también se decide el sistema. Si el paso sale en valores redondos de milímetro —1, 1.25, 1.5— la rosca es métrica y se anota como M6 por 1. Si en cambio lo que sale redondo es el número de hilos en una pulgada, la rosca está en pulgadas y se anota así. Mezclar los dos sistemas produce tornillos que entran dos vueltas y se atoran.

En una pieza impresa la rosca casi nunca conviene modelarla directamente: se resuelve con un inserto o una tuerca cautiva, y el alojamiento se dimensiona para eso. El criterio completo está en insertos roscados en piezas impresas.

Sacar el módulo de un engrane

El módulo es el parámetro que decide si dos engranes van a engranar. Se saca con dos datos que cualquiera puede tomar: el diámetro exterior y el número de dientes.

La cuenta es directa: módulo igual a diámetro exterior dividido entre el número de dientes más dos. Un engrane de 24 dientes con 26 milímetros de diámetro exterior da 26 entre 26, es decir módulo 1.

Tres precauciones. La primera, contar bien los dientes; si falta un sector, se cuenta el arco sano y se extrapola por ángulo. La segunda, que el resultado se redondea al módulo normalizado más cercano: en engranes pequeños de plástico son habituales 0.5, 0.6, 0.8, 1, 1.25 y 1.5. Si el número queda lejos de todos ellos, o el conteo está mal o el engrane es de paso en pulgadas. La tercera, que falta un tercer dato que la fórmula no da: el ángulo de presión, que se deduce del perfil de un diente sano y que arruina un engrane que por lo demás medía bien.

También hay que anotar el ancho del diente, el espesor del cuerpo y toda la geometría del cubo: diámetro del eje, forma del arrastre, profundidad del asiento. Es el juego de medidas con el que se levantan piezas como el engrane de lavadora.

Los errores clásicos

Se repiten siempre los mismos cinco.

Medir sobre la zona deformada. La cara que se pandeó por calor da un espesor que nunca existió. Se mide donde la pieza está sana.

Confundir el diámetro exterior con el primitivo. En un engrane el diámetro exterior es el de las puntas de los dientes; el primitivo es el teórico donde ruedan los perfiles y no se puede medir con calibre. Se calcula.

Olvidar la profundidad. Es la medida que más se pierde, porque no se ve en una foto de frente y porque la varilla del calibre es la parte que menos se usa. Sin ella la pieza queda a la altura equivocada.

Medir con la pieza sucia o con rebaba. Un resto de grasa o una rebaba de la fractura mete décimas. Se limpia antes.

Anotar sin decir dónde se midió. Un número suelto no vale nada tres días después. Cada medida va con un croquis a mano, aunque sea feo, y con la indicación del punto donde se tomó.

Con todo esto anotado, el siguiente paso es reconstruir la geometría por parámetros, que es donde esas medidas se convierten en un modelo modificable: el proceso completo está en ingeniería inversa paso a paso. Y si la pieza todavía no tiene nombre, antes conviene pasar por identificar una pieza sin número de parte.

Para valorar un caso concreto lo mínimo es un croquis a mano con las medidas que mandan, fotos de la pieza completa, del reverso con los anclajes y del hueco donde va montada, todas con una referencia de escala al lado. Si la pieza se puede enviar, mejor todavía: sobre la pieza física el levantamiento es directo. En cotizar está la lista de lo que conviene mandar, y el alcance del trabajo de levantamiento está en el servicio de ingeniería inversa y escaneo 3D.

Preguntas frecuentes

Sobre este tema

¿Cómo se saca el módulo de un engrane sin instrumental especial?

Se mide el diámetro exterior con calibre, se cuentan los dientes y se divide el diámetro exterior entre el número de dientes más dos. El resultado se redondea al módulo normalizado más cercano, que suele ser 0.5, 0.6, 0.8, 1, 1.25 o 1.5 en engranes pequeños de plástico. Si el número sale lejos de cualquier valor normalizado, conviene revisar el conteo de dientes o sospechar que el engrane es de paso en pulgadas.

¿Qué hago si la pieza está deformada y no sé qué medida es la buena?

Medir el hueco donde va montada y la pieza que trabaja contra ella. El alojamiento, el eje y la carcasa no se deformaron, así que conservan la medida de diseño que la pieza rota ya perdió. Cuando las dos medidas no coinciden, manda la del hueco.

¿Se puede medir bien sin calibre?

Se puede aproximar y a veces alcanza para valorar el caso, pero no para fabricar. Una regla metálica da milímetros enteros, una hoja de papel sirve como galga de holgura porque ronda la décima de milímetro, y una tira de papel enrollada permite sacar un diámetro dividiendo el perímetro entre pi. Para las medidas que deciden el ajuste hace falta calibre o mandar la pieza física.

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