Fallas de impresión 3D y cómo se corrigen
Catálogo de defectos ordenado por lo que se ve en la pieza: falta de adherencia, hilos, subextrusión, capas desalineadas y agujeros fuera de medida.
Un defecto de impresión se ve antes de saber cómo se llama. Se saca la pieza de la cama, se le da la vuelta y hay algo raro: una esquina levantada, una pared por la que se ve la luz, un escalón a media altura, un montón de telaraña entre dos torres. El nombre técnico aparece después, casi siempre buscando mal en internet.
Por eso este catálogo va ordenado por lo que se ve en la pieza y no por el ajuste que lo causa. Es el orden en que trabaja cualquiera que tenga una pieza mala en la mano: primero el síntoma, después la causa física, y solo al final el parámetro que hay que mover.
Dos avisos antes de empezar. El primero: la mayoría de los defectos tienen más de una causa posible, así que conviene cambiar una cosa a la vez y volver a imprimir, no ajustar seis parámetros de golpe. El segundo: hay problemas que no son de ajuste sino de máquina —boquilla desgastada, extrusor que patina, poleas flojas, filamento húmedo— y ningún perfil los arregla. Qué exige una máquina que va a imprimir piezas técnicas está en qué mirar al comprar una impresora 3D.
El catálogo, de un vistazo
| Lo que se ve | Causa física | Corrección |
|---|---|---|
| La primera capa no pega o se despega | Boquilla lejos, cama sucia o fría | Limpiar con alcohol, nivelar, acercar boquilla, subir cama |
| Huecos o agujeros en las capas de arriba | Pocas capas sólidas o relleno que no las sostiene | Subir capas sólidas superiores y densidad de relleno |
| Paredes translúcidas y líneas separadas | Subextrusión: sale menos material del que toca | Revisar flujo, boquilla, temperatura y tensión del extrusor |
| Telarañas entre partes separadas | El material rezuma en los viajes en vacío | Bajar unos grados, ajustar retracción, secar el filamento |
| Capas corridas a media altura | Pérdida de pasos o choque del cabezal | Bajar velocidad y aceleración, revisar poleas y correas |
| Esquinas levantadas de la cama | Contracción del material al enfriarse | Cama caliente, ambiente cerrado, brim, sin corrientes de aire |
| Agujeros fuera de medida | Contracción y trayectoria en curvas interiores | Compensar en el modelo o con holgura horizontal |
| Cara superior rugosa o con surcos | Poco material o poco apoyo para la capa de cierre | Subir capas sólidas, revisar flujo, planchado si aplica |
| Base ensanchada, tipo elephant foot | Peso de la pieza sobre una primera capa muy caliente | Bajar cama unos grados, ajustar boquilla, chaflán en la base |
Las dos filas de contracción y separación de capas dan para artículo aparte y lo tienen: el warping y la delaminación se desarrollan más abajo y en su propio artículo. Aquí se tratan solo lo justo para reconocerlas.
La primera capa no pega
Se ve así: las líneas de la primera capa quedan redondas en lugar de aplastadas, se despegan por las orillas, o directamente la boquilla arrastra un ovillo de plástico por la cama.
La causa casi siempre es una de tres. La boquilla está demasiado lejos de la cama, y entonces el material se deposita en el aire en vez de aplastarse contra la superficie. La cama está sucia: la grasa de los dedos es la causa más frecuente y la más difícil de ver. O la cama está fría para ese material.
La corrección va en ese orden. Limpiar con alcohol isopropílico y un paño que no suelte pelusa. Nivelar y ajustar el desplazamiento de la boquilla hasta que la primera línea salga aplastada y fundida con la vecina, sin surco entre ellas. Y comprobar que la temperatura de la cama es la del material: en torno a 50 o 60 grados para PLA, 70 a 85 para PETG y 90 a 110 para ABS y ASA.
Cuando la pieza tiene poca superficie de apoyo, un brim de unos milímetros resuelve más que cualquier ajuste. No es hacer trampa: es lo que corresponde a una geometría con base pequeña.
Agujeros o huecos en las capas de arriba
Se ve así: la cara superior tiene poros, calvas o zonas por las que se adivina el relleno. A veces la pieza está bien hasta que llega arriba y ahí se descose.
La física es simple: las capas sólidas superiores se imprimen sobre el vacío que dejan las celdas del relleno. Si hay pocas capas sólidas o el relleno está demasiado abierto, cada línea puentea una distancia mayor de la que aguanta y se hunde.
Se corrige por los dos lados. Más capas sólidas arriba —cuatro o cinco es lo razonable, más en capas finas— y algo más de densidad de relleno para acortar el puente. Si la pieza es funcional, esto también importa por resistencia: una cara superior porosa es una cara superior que no transmite carga. La lógica completa de esos ajustes está en los ajustes del slicer que deciden si la pieza aguanta.
Defectos de flujo: subextrusión, hilos y rebabas
Se ve así: las paredes se ven finas y transparentes a contraluz, las líneas no se tocan entre sí y la pieza pesa menos de lo que debería. Al apretarla con los dedos, cruje.
Significa que sale menos material del que el laminador cree que está saliendo. Las causas se revisan en este orden, de la más frecuente a la menos: filamento enredado o con roce excesivo en el carrete; boquilla parcialmente obstruida; temperatura demasiado baja para la velocidad que se está pidiendo; engranaje del extrusor sucio o con poca presión, que patina sobre el filamento; y diámetro de filamento mal declarado en el perfil.
Hay una causa que se pasa por alto y explica muchos casos crónicos: la boquilla desgastada. Con filamentos cargados —fibra de carbono, fibra de vidrio— una boquilla de latón se agranda y se deforma en pocas decenas de horas, y a partir de ahí ningún ajuste de flujo compensa bien.
El otro defecto de flujo va en sentido contrario: sobra material donde no debería haberlo. Se ve así: telarañas finas entre dos torres, entre los dientes de un peine, o pelillos en cada punto donde la boquilla empezó y terminó.
El material rezuma por la boquilla mientras el cabezal viaja en vacío. Las tres palancas son la temperatura, la retracción y la humedad. Bajar cinco o diez grados dentro del rango del material suele notarse enseguida. Aumentar un poco la distancia de retracción y su velocidad, también. Y si el rollo lleva meses abierto, secarlo antes de seguir tocando nada: un PETG o un nylon húmedos hacen hilos con cualquier perfil.
El aviso honesto: los hilos son un defecto estético, no estructural. Antes de perder una tarde persiguiéndolos conviene preguntarse si la pieza es una refacción que va oculta dentro de un mecanismo. Si lo es, se limpian con un cúter y una pistola de calor y se sigue adelante. El defecto que sí hay que perseguir siempre es la subextrusión, porque esa sí se lleva la resistencia.
Capas desalineadas y desplazamientos
Se ve así: la pieza está bien hasta cierta altura y a partir de ahí todo el resto aparece corrido unos milímetros, siempre en el mismo eje.
No es un problema de material: es mecánico. El cabezal perdió pasos porque chocó contra algo —una esquina levantada, un montículo de material— o porque la aceleración pedida es mayor de la que el motor puede seguir. También pasa con correas destensadas, poleas con el prisionero flojo o varillas sucias.
La corrección: revisar tensión de correas y prisioneros con la máquina apagada, limpiar y lubricar guías, y bajar velocidad y aceleración. Si el desplazamiento coincide siempre con la misma altura de la pieza, casi seguro hay una capa levantada contra la que el cabezal golpea, y entonces el problema real es de adherencia y contracción.
Esquinas levantadas y capas que se separan
Se ve así, en dos variantes. En la base: las esquinas se despegan de la cama y la pieza queda con la parte inferior curvada hacia arriba. En la pared: una grieta horizontal limpia que separa dos capas, siempre siguiendo el plano de apilado.
Las dos son la misma familia de problema —el material se contrae al enfriarse y las capas no se sueldan lo suficiente— y son las que arruinan piezas grandes después de muchas horas de impresión. Se tratan a fondo en por qué se despega la pieza, con el detalle de cama caliente, cámara cerrada, corrientes de aire y selección de material.
Lo mínimo que hay que saber aquí: el PLA casi no las sufre, el PETG algo, y el ABS, el ASA y el nylon las sufren de verdad si se imprimen al aire libre. Qué esperar de cada familia está en el comparativo de filamentos PLA, PETG, ABS y ASA.
Medidas que no cuadran y acabado de la base
Un agujero que en el modelo mide ocho sale midiendo siete y algo. No es casualidad ni mala calibración: es sistemático. En una curva interior el material se deposita hacia dentro de la trayectoria, y encima el plástico se contrae al enfriarse. El resultado es un agujero siempre menor que el nominal y un eje exterior casi siempre correcto o ligeramente mayor.
Se compensa de dos maneras: dibujando el agujero un poco más grande en el CAD, o aplicando la compensación de holgura horizontal del laminador. Lo que no se puede es adivinarlo; hace falta una pieza de prueba con agujeros escalonados para conocer el desvío de esa máquina con ese material. El criterio completo está en tolerancias y ajustes en piezas impresas.
El otro defecto dimensional típico es el elephant foot: la primera capa o las dos primeras salen ensanchadas y la pieza no asienta plana ni entra en su alojamiento. Ocurre porque el material de abajo, todavía blando por el calor de la cama, cede bajo el peso de lo que se va apilando encima. Se corrige bajando unos grados la cama, subiendo mínimamente la boquilla en la primera capa, activando la compensación de primera capa del laminador, o directamente poniendo un chaflán de medio milímetro en el borde inferior de la pieza en el modelo. Esa última es la más limpia, porque no depende del perfil.
Cuando la superficie superior sale rugosa o con surcos entre líneas, casi siempre es falta de material o de apoyo: se sube el número de capas sólidas y se revisa el flujo antes de recurrir al planchado, que mejora el aspecto pero tapa el síntoma.
Si después de este recorrido la pieza sigue saliendo mal y hace falta que funcione ya, el camino corto es encargarla fabricada. Lo que conviene decir al pedirla no es un perfil de laminado sino dónde va montada, qué esfuerzo recibe y si hay calor cerca; con eso se eligen material y orientación en el servicio de impresión 3D de refacciones.
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Sobre este tema
¿Por qué los agujeros salen más chicos que en el modelo?
Porque en las curvas interiores el material se deposita por dentro de la trayectoria y porque el plástico se contrae al enfriarse. Es un desvío sistemático, no un defecto aleatorio: el agujero sale casi siempre menor que el nominal. Se compensa dibujando el agujero un poco mayor en el modelo o usando la compensación de holgura horizontal del laminador, y se verifica con una pieza de prueba.
¿Qué hago si la primera capa no pega en ninguna parte de la cama?
Antes de tocar ajustes conviene limpiar la superficie con alcohol, porque la grasa de los dedos es la causa más frecuente y la más invisible. Después se revisa el nivel y la distancia de la boquilla: la primera línea debe quedar aplastada y unida a la vecina, no redonda. Si sigue fallando, se sube la temperatura de la cama dentro del rango del material.
¿Los hilos entre partes de la pieza indican un problema serio?
No suelen afectar a la resistencia, solo al aspecto y al trabajo de limpieza posterior. Son material que rezuma mientras la boquilla viaja en vacío, por temperatura alta, retracción escasa o filamento con humedad. Se corrigen bajando unos grados, ajustando la retracción y secando el rollo antes de imprimir.
¿No sabes qué material necesita tu pieza?
Cuéntanos dónde va montada y qué esfuerzo aguanta. Te recomendamos el material y el proceso según el uso real, no según lo que tengamos cargado.
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